El legado claroscuro del hombre que inició una revista y una revolución sexual

Incluso cuando trate de negarse, hay una influencia de Hugh Hefner.
Puedo iniciar con su labor como editor. Recuerdo un documental que vi hace alrededor de 16 años en el que mencionaban cómo Playboy recibió escritos de Vladimir Nabokov cuando otras publicaciones los habían rechazado.
Ahí está un espíritu que comparto.
Habrá interpretaciones de su acogida a textos anómalos y lo primero que puedo decir ahora es que Hefner y su publicación lo hicieron más por el gesto que por la calidad de los escritos.
En la versión idealista, y que es una que conservo he querido ver que dio espacio a artículos que de otra forma no hubieran visto la luz del día.
Está también el Hefner de la visual sexual de la mujer. Aquel que es reconocido por las portadas de revista. El de las Playmates.
Aquí las críticas: sexismo, machismo, misoginia. Basta con leer un poco cómo trató a las mujeres de su vida También racismo por su ideal de mujer rubia.
Están las historias de terror dentro de la mansión Playboy. En una ocasión la feminista Gloria Steinem estuvo ‘undercover’ como conejita en la mansión Playboy. En Steinem, destaco la esclavitud en la que vivían estas trabajadoras.
Historias de abuso sexual. Es poco conocido pero se encuentra documentado que Hefner ayudó a conseguir mujeres para el comediante Bill Cosby, acusado con testimonios de violación serial.
Al final el legado de Hugh Hefner estará enmarcado en claroscuros por los detalles de su vida personal. Su trabajo como editor estará en oposición a bajezas que propició o en las que ayudó. Manejar el sexo como la energía vital que conduce unas vida, energía más propensa a la oscuridad, siempre desviará a un hombre hacia su lado oscuro.

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